jueves, 4 de diciembre de 2008

UNIVERSIDAD DE CHILE Y EL INSTITUTO NACIONAL RINDEN HOMENAJE A AUGUSTO CARMONA

Periodista asesinado por la CNI, en diciembre de 1977
En los próximos diez días, ambos centros de estudios lo recordarán durante la realización de sendos actos. El primero de ellos, en la inauguración de las nuevas salas de cine y de edición de la Escuela de Periodismo del Instituto de la Comunicación e Imagen de la casa universitaria. El segundo en la ceremonia institutana de recuerdo a 31 ex alumnos muertos por acciones represivas del régimen de Pinochet.

Adicional al recuerdo permanente de sus familiares y amigos, sólo el Colegio de Periodistas ha realizado reconocimientos concretos a la labor profesional que desarrolló Augusto Carmona Acevedo. Esto cambiará en el curso de las siguientes dos semanas.

El 27 de noviembre a las 12.00 horas, la Escuela de Periodismo del Instituto de la Comunicación e Imagen – ICEI - de la Universidad de Chile, inaugurará el auditorio “Jorge Müller Silva” y las salas de edición “Augusto Carmona Acevedo”, de su sede ubicada en la comuna de Ñuñoa.

A 3 días a cumplirse 31 años de su muerte, el próximo 4 de diciembre a las 19.00 horas, el Instituto Nacional también rendirá tributo a Carmona, en el marco del reconocimiento que hará este establecimiento educacional a 31 ex alumnos, caídos durante la dictadura militar. Entre los institutanos homenajeados se cuenta al ex presidente Salvador Allende, al periodista José Carrasco, a Carlos Lorca, Arsenio Poupin, Enrique Ropert, a dos miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), a tres militantes del Partido Comunista (PC), uno de ellos Enrique Paris, médico asignado al doctor Allende, y a un dirigente sindical democratacristiano, junto a 12 integrantes del MIR.

LA VIDA DE AUGUSTO CARMONA

La búsqueda de un mejor porvenir para su familia y la confianza en que en la capital esas posibilidades mejorarían, hizo que el matrimonio Carmona-Acevedo, emigrara desde un sector rural del Norte chico y se avecindara en el barrio Pila del Ganso, a la fecha en el sector periférico de Santiago.

El 26 de septiembre de 1939 la familia, que ya contaba con un hijo, vio crecer su prole con el nacimiento de AUGUSTO HERIBERTO TADEO.

“Estaban logrando avanzar y dar una mejor calidad de vida a sus hijos” relata Eva María, segunda hija de Carmona, fruto de su relación con Lucía Sepúlveda. Ello explica que luego de sus estudios de preparatoria (actual educación básica), fuera matriculado en el Instituto Nacional. “A él lo metieron porque es lo mejor que había, dentro de esta noción de que lo admitieran en el mejor lugar que se pudiera. Tiene toda una coherencia con las pretensiones de la familia”.

ESTUDIANTE DE PERIODISMO

Con recursos de sus padres, estudió en la Escuela de Bibliotecología de la Universidad de Chile y una vez obtenido el título, consiguió un lugar de trabajo en la misma casa de estudios. Con los recursos obtenidos por esta vía – y dado que sus padres no le financiaron una segunda carrera - ingresó en 1959 a estudiar en la Escuela de Periodismo, de la que egresó en 1965.

Durante la toma de la Universidad, protagonizada por alumnos que buscaban la participación estudiantil en los planes de estudios, Augusto editó el diario mural “El Anarco” que se transformo en el germen de una publicación del Centro de Alumnos llamada “La Calandria”.

Mientras cursaba sus estudios, se casó con Ximena Cannobbio, también estudiante de Periodismo, con quien engendró a Alejandra, ex profesora del Taller de Televisión de la Escuela de Periodismo y académica del ICEI. En octubre de 2006 presentó el documental “En algún lugar del cielo”, trabajo autobiográfico en el que esta hija de Augusto cuenta su propia historia, desde el exilio en 1973, a los 8 años, en la ex República Democrática Alemana (RDA).

Luego de egresar, asume la responsabilidad de dictar la cátedra de Periodismo Interpretativo, en la misma Universidad de Chile.

PERIODISTA Y MILITANTE

El primer ejemplar de la revista Punto Final – PF - se publicó en septiembre de 1965. Su misión fue definida como “un folleto que aparecerá dos veces al mes y divulgará reportajes sobre asuntos que inquieten a la opinión pública”. En el colofón se mostraba como Director a Mario Díaz Barrientos y como Jefe de Redacción a Manuel Cabieses Donoso.

La edición 10, de la segunda quincena de agosto de 1966, fue la primera en que PF asumió un rol más contingente en el devenir nacional, y comenzó a abordar temáticas más puntuales y cotidianas. Mario Díaz y Manuel Cabieses intercambian sus roles, Ambos forman parte de un Consejo de Redacción, que además cuenta con Augusto Olivares y Carlos Jorquera. La editorial de esta edición de Punto Final expresa: “Estamos, en resumen, en el gran cauce del movimiento político y social empujado por las aspas de la revolución socialista que llama a la conciencia latinoamericana”.

En este nuevo PF comienzan a publicarse los trabajos de Augusto Carmona. El primero de ellos fue un resumen internacional publicado en la edición inaugural de esta nueva etapa. El segundo, “Melenas socialistas” muestra las observaciones del periodista sobre la juventud checa, quien hace poco había realizado un viaje a Europa del Este, presumiblemente como miembro de las Juventudes Comunistas (JJCC) de Chile.

Luego de ello, durante 1966, publicó trabajos orientados a la problemática nacional: elecciones en la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), entrevistas a Rodrigo Ambrosio, joven profesional de la Democracia Cristiana, a Adonis Sepúlveda, miembro de la Comisión Política del Partido Socialista (PS), y a jóvenes dirigentes de izquierda.

En 1967, el Jefe de Prensa de Canal 9 era Augusto Olivares y las funciones de Augusto Carmona se ubicaron en el frente internacional (conflictos en Latinoamérica, la guerrilla boliviana, etc.) y en la reforma universitaria.

A mediados de 1967, el gobierno boliviano realizó el juicio a Regis Debray, intelectual francés que entrevistara a Ernesto Che Guevara en el lugar en que se desarrollaba la guerrilla en Bolivia. Su pública adhesión al movimiento guerrillero le costó su captura por parte del ejército de ese país. La estación televisiva encargó a Carmona la cobertura periodística del proceso judicial, razón que obligó a su traslado a Camiri, cerca de Santa Cruz.

Augusto Olivares también es miembro del Consejo de Redacción de PF, y como tal le asignó la función de enviado especial de Punto Final al juicio de Regis Debray. Entrevistas al filósofo francés y reportajes sobre la guerrilla del Che comienzan a publicarse de septiembre a diciembre de 1967.

Desde el número 41 de la revista, que circuló en noviembre de ese año, el nombre de Augusto Carmona figura entre los “colaboradores nacionales” junto al de Jaime Faivovich, Hernán Uribe, Jaime Barrios, Hernán Lavín, Julio Huasi, Venzano Torres, Mario Cerda y Víctor Vaccaro.

Desde la edición Nº 82, de la primera quincena de julio de 1969, el nombre de Augusto Carmona comienza a aparecer como parte de Consejo de Redacción de Punto Final, la instancia responsable de de la definición de contenidos de a revista. El mimo año, constituyó una nueva pareja. En esa oportunidad con Lucía Sepúlveda Ruiz, militante del MIR y periodista que laboraba en Canal 13.

Desde la edición 103, del martes 18 de abril de 1970, sucediendo en el cargo a Hernán Uribe Ortega, y hasta la edición 107, del 23 de junio del mismo año, en que entrega el cargo a Manuel Cabieses Donoso, Augusto Carmona Acevedo asume el rol de Director de la revista Punto Final.

Definido como “militante tardío” por su ex pareja Lucía Sepúlveda, Carmona ingresa al MIR, en los años 70, partido del que llegó a ser miembro del Comité Central, una de las más altas jerarquías de la organización.

Andrés Pascal Allende, Secretario General del MIR luego de la muerte de Miguel Enríquez el 5 de octubre de 1974, recuerda a Augusto: “Tranquilo, no exaltado, reflexivo, no se destacaba como orador, trabajador como todos los compañeros militantes. Muy relacionado con Bautista van Schowen (director del periódico “El Rebelde”, NR). Un huevón simpático, no chistoso, pero con sentido del humor y de la ironía… pero no un hueveador. No se limitaba en las cosas que hacía”.

Las celebraciones del 1° de Mayo, en 1971, fueron la causal para que el gobierno de Fidel Castro invitara a una serie de periodistas chilenos a visitar Cuba, Augusto Carmona y Lucía Sepúlveda entre ellos.

La polarización política que vivió Chile durante el gobierno de Salvador Allende se manifestó en los medios de forma categórica. A partir de agosto de 1972 y hasta septiembre de 1973, toda la gestión administrativa, técnica y de producción de Canal 9 de la Universidad de Chile estuvo bajo el control directo de los trabajadores.

Su condición de Presidente del Sindicato de Trabajadores del Canal 9, lo ubicó como Jefe del Comité de Defensa en la ocupación de este medio de comunicación. Sus compañeros de “Nuevediario”, noticiero central de la estación, le eligieron como Jefe de Prensa.

Un referéndum sobre Reforma Universitaria, impulsada por sectores adversos a la Unidad Popular, coalición de gobierno, puso en riesgo la continuidad de la situación en el Canal de TV. En su condición de dirigente sindical máximo y de jefe de la toma, Augusto Carmona convocó a la CUT, sindicatos, pobladores y estudiantes a integrarse al Comité de Defensa de la estación televisiva.

Gladys Díaz, periodista del MIR, dirigente gremial, en un discurso pronunciado en el Colegio de Periodistas, en julio de 2003, estableció que: “venían los acuartelamientos de los uniformados, y también nuestros acuartelamientos, los de los militantes. Era nuestra batalla contra el tiempo, el golpe se venía…y la radio era un buen medio para informar, denunciar, organizar, dar voz a los que no tenían voz. Allí estuvieron en el departamento de prensa José Carrasco Tapia, Augusto Carmona, Lucía Sepúlveda, Patricia Bravo, Margarita Velasco, Patricia Mayorga, “La Cheña” Camus, Ulises Gómez, Ernesto Carmona en la gerencia de la radio… Esa noche del 10 de septiembre, cansados, llenos de negros presagios, nos fuimos en grupo a cenar al Danubio Azul, Estábamos tan cansados que hablamos poco, y nos reímos menos. Augusto Carmona dijo algo solemne que parecía despedida… Nos separamos en la madrugada cariñosamente, con abrazos apretados, presintiendo que podría ser la última vez que nos reuniéramos serenamente”.

“Con Peppone, con Augusto Carmona, con la Lucía, la Lely, la Doris y tantos otros, nos fuimos en las noches, a las industrias recién intervenidas, con sacos de dormir y termos a cuestas. Partíamos a las textiles. Para enseñar técnicas básicas de apoyo al periodismo que hacían los trabajadores, ya fuera en su periódico mural, o como en el caso de los trabajadores de Yarur, en el periódico impreso que llamaron “28 de abril”, y del que se sentían tan orgullosos. Los fines de semana íbamos a las poblaciones, a la 23 de enero, a la Magaly Honorato, la 26 de julio, la Nueva La Habana. A mover mimeógrafos, a formar corresponsales de base, a enseñar lo más rudimentario del periodismo. Para que el pueblo trabajador no fuera interpretado por terceros, para que el pueblo dijera su verdad, en su lenguaje, en su propia escenografía” (Gladys Díaz, id)

A la fecha del golpe de estado, Augusto Carmona es miembro del Consejo de Redacción de la revista Punto Final, Jefe de Prensa y Presidente del Sindicato de Canal 9 y Jefe de Prensa de Radio Nacional, emisora del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

No obstante el reemplazo de su válvula mitral, operación realizada hace algunos años, y a las recomendaciones de una vida pausada y tranquila, Carmona realizó todas estas actividades en el período 1970 – 1973. Asumió, de igual manera, la vida clandestina a contar del golpe de estado.

El golpe le sorprende junto a Lucía Sepúlveda y Julio Timossi, editor de Prensa Latina (agencia cubana de noticias), en las oficinas de Punto Final.

LA CLANDESTINIDAD

Su hija Alejandra partió al exilio, junto a su madre Ximena Cannobbio. El contacto de Augusto con su hija se mantiene a través de cartas que le envió durante los cuatro años en que vivió en forma clandestina en Chile.

La clandestinidad también le impidió continuar con los numerosos controles y exámenes que debía realizar para controlarse luego de su operación al corazón.

Las tareas que Carmona sume en el país, pasan por la recolección de información y la edición del “Correo de la Resistencia”, publicación que el MIR editaba en México y que informaba de la situación de represión y detenidos desaparecidos en Chile y de la reestructuración de las organizaciones partidarias opuestas a la dictadura militar. La información era “dramática, dolorosa, escalofriante” en las palabras de Gladys Díaz.

Asimismo se preocupaba de la reproducción del diario mirista “El Rebelde”, también de circulación clandestina dentro y fuera del país. La información, que circulaba en microfilms, la traspasaba a papel, en su máquina de escribir, para posibilitar su lectura en sectores más amplios de la población.

En la época, vive con Lucía y su hija Eva María, nacida clandestina en 1974, en una pieza en el sector de Seminario, en Providencia.

Según relata Lucía: “Entonces el Pelao se acordó de Sonia Edwards Eastman. La habíamos conocido cuando se hizo cargo de El Mercurio y tomó decididamente partido por el proceso de cambios que vivía el país, separando aguas con los intereses económicos de su familia. Habíamos compartido con Sonia y otros amigos miristas algún fin de semana en su casa de Viña del Mar. Ella era leal y decidida, y nos parecía una persona de confianza. No nos equivocamos. Nos acogió como amigos y compañeros y mostró una enorme preocupación por el bienestar de nuestra guagua y por otros amigos comunes periodistas que estaban presos.

Accedió a ser aval para el arriendo de una casa que estaba en la calle Capitanía, y así nos acompañó a firmar el contrato ante una corredora de propiedades, que se mostró encantada de tener una arrendataria con semejante aval y garantía. Sonia nos dijo que no quería saber nada sobre nuestro quehacer y nos abrazó con cariño al despedirse. Estaba horrorizada de los crímenes que comenzaban a saberse en esos días. Ella había vivido con enorme alegría y expectativa los días de la Unidad Popular y ahora le deprimía enormemente ver cómo día a día el país que había soñado cambiar, se iba derrumbando sepultado por la bota militar”.

Hubo de cambiar forzosamente su aspecto físico (se onduló el cabello, comenzó a usar gafas) e iniciar una forma de vida diferente. No más encuentros con sus amigos periodistas, no más cafés luego del trabajo periodístico, no más charlas de periodismo popular en las fábricas tomadas, Atrás debió quedar el Carmona comunicativo, amistoso, seductor, dicharachero, bailarín de tangos.

También le hizo superar algunos de sus rasgos machistas. La vida en una casa tradicional, con horarios y costumbres “normales”, y con una mujer que cumplía con los roles exteriores, dado que él debía minimizar sus salidas a la calle, la posibilidad y necesidad de encargarse de tareas domésticas y del cuidado de Eva María – “Tengo flashes de estar con mi papá regaloneando, en sus brazos y él leyendo el diario” acota Eva - tendieron a disipar las arraigadas costumbres que, una persona independiente como Augusto Carmona, mostraba frente a este tipo de labores.

Por otro lado, la represión contra el MIR era intensa. La caída de militantes y dirigentes fue cosa de todos los días. La dificultad de la sobrevivencia se evidenciaba.

LA CAIDA

Según publica el diario “La Nación”, en su edición del domingo 4 de febrero de 2007, desde la salida del país en 1975 de Andrés Pascal, ex Secretario General del MIR, este disgregado movimiento tiene tres estructuras que buscan la reorganización del partido. Una de ellas dirigida por Hernán Aguiló, otra por Augusto Carmona en conjunto con Horacio Marotta y la tercera, por Guillermo Cornejo, “El chico Feliciano” (desaparecido desde junio de 1976).

La unificación de estas tres estructuras daría origen al Secretariado Interior del MIR, dirigido por Hernán Aguiló, con la activa participación de Carmona, situación que es confirmada por Andrés Pascal.

En noviembre de 1977 la prensa se hizo eco de comunicados de la Central Nacional de Informaciones - CNI - en el sentido de informar que Horacio Marotta era buscado como el máximo referente del MIR. Como dice Lucía: “La diferencia con otros compañeros es que Augusto Carmona establecía relaciones muy humanas, muy de amigos, muy personales, con la gente. De hecho, eso es su ruina. Estaba políticamente peleado con Marotta, que estaba congelado por cuestionamientos del MIR. Cuando vemos su cerco, Augusto no acepta ni por seguridad ni por amistad que Marotta quede botado. Él gestiona el rescate personalmente”.

“Yo suponía que era más riguroso”, se lamenta Lucía.

ASPECTOS DE SU VIDA PERSONAL

Su amiga Livia Sepúlveda (en nota publicada por Lucía) destaca los valores humanos de Augusto: "Entre los valores fundamentales que tenía el Pelao estaba la lealtad y la consecuencia humana, unidos a su concepción de la amistad, del compromiso y la incondicionalidad. Otro rasgo básico era su apasionamiento, la intensidad de sus pasiones amorosas, literarias o políticas. Y también su romanticismo, el amor a los ideales, el estar dispuesto a vivir la vida de una manera íntegra”.

Continúa: “A los trece años le diagnosticaron un soplo al corazón y dijeron que debía llevar una vida tranquila, ordenada. Pero desde estudiante fue bohemio, bueno para el baile, el trago, las mujeres y la literatura. Tenía una vida interior muy profunda que lo hizo estar en contacto con la muerte desde muy temprano. Una endocarditis lo mantuvo meses hospitalizado el año en que fue elegido Salvador Allende. Su capacidad de disfrutar la vida era enorme. Era muy querible, un "cebollero" nato: le gustaban el tango y los boleros.”

Su pareja destaca el nivel de independencia que Carmona mantenía: “El se fue de su casa, era muy independiente. Salió de secundaria y se fue a vivir solo. Volvió a la casa de sus padres solo a etapas de recuperación, después de su operación al corazón”.

Asimismo recuerda que su vocación latinoamericanista le expresaba en todos los ámbitos: “No le gustaba la música en inglés. Era de tangos y boleros, era de barrio, de barrios sencillos”.

Su formación marxista recuerda “El Combatiente”, periódico de la Comisión Militar del MIR, en su edición clandestina de noviembre-diciembre de 1989: “Profundamente reflexivo, escudriñaba en los acontecimientos tanto como en las personas, hasta encontrar la esencia de los fenómenos y explicárselos dialécticamente, usando siempre las herramientas del materialismo dialéctico, analizando y proyectando todo desde el punto de vista de las raíces y los intereses de clase”.

Esta condición le ponía en contraposición a las vertientes religiosas. No obstante, como recuerda Lucía: “Me comentó su sorpresa al ver que de las personas más comprometidas, después del golpe, muchos eran cristianos. Ahí reflexionó mucho de esto, del compromiso de los cristianos”.

Este mayor grado de apertura, considerando el fundamentalismo como rasgo en la ideología del MIR, le permite abordar como una de sus últimas tareas la estructuración de un movimiento amplio de resistencia, que incluía desde la izquierda más tradicional a sectores progresistas de la Democracia Cristiana. Relata Lucía que “Augusto trabajaba el 77 con dirigentes de izquierda y de la DC. Escribió el “Manual de Alianzas”, que explica cómo trabajar en la resistencia con todos los sectores. La importancia que le daba a la unidad era esencial.”

ANEXO

AUGUSTO CARMONA, ELMO CATALÁN Y LA O.I.P.

La revista Punto Final, en su edición del 19 de Enero de 1971, bajo la firma de José Carrasco e Irene Geis, en despacho desde La Habana, Cuba, da cuenta de la reunión de “más de trescientos periodistas en el Séptimo Congreso de la Organización Internacional de Periodistas (OIP)”.

En este evento se recordó la esencia de la concepción periodística de la OIP: "la comprensión del carácter ideológico de la batalla del periodista democrático, la idea de que el periodismo para ser de veras fiel a sus obligaciones tiene que tener, en primer término, como diaria norma el combate acendrado contra los que tratan de interrumpir el camino de los hombres hacia su liberación definitiva".

El periodista chileno Elmo Catalán Aviles, "Ricardo", militante del Partido Socialista, muerto mientras desarrollaba tareas en el Ejército de Liberación Nacional – ELN – de Bolivia, luego de la muerte de Ernesto Che Guevara, fue premiado, post mortem, por esta organización “como una forma de reconocimiento a su alto nivel de conciencia ideológica que lo llevó a sacrificar su vida por la causa de la liberación de los pueblos de Latinoamérica”.

En 1978, la OIP, le otorgó a Augusto Carmona, el Premio Internacional de Periodismo en forma póstuma, en un acto efectuado en La Habana, en la sede de la Unión de Periodistas de Cuba.

Fuentes:
Colección de revista “Punto Final” 1965 – 1973
El Cronista – Sábado 10 de diciembre de 1977
El Combatiente - Periódico Oficial (clandestino) de la Comisión Militar MIR. Nº 11, Noviembre - diciembre 1989. [Boletín mimeografiado]
La Nación – 4 de febrero, 2007. http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20070203/pags/20070203235913.html
“Sonia Edwards, ayudista de todas las horas” nota de Lucía Sepúlveda Ruiz, en http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/soniae.htm
“La opción de Augusto Carmona”, nota de Lucía Sepúlveda Ruiz, en http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/carmona.htm
“El "Pelao", o un desangrado son” por Lucía Sepúlveda Ruiz en “Morir es la noticia”, editado por Ernesto Carmona, http://www.derechos.org/nizkor/chile/libros/reporter/capII06.html
http://www.memoriaviva.com/ejecutados/ejecutados%20c/augusto_carmona.htm
Gladys Diaz – Discurso en acto del Colegio de Periodistas, 8 de septiembre, 2003.
Entrevista a Andrés Pascal Allende
Entrevista a Lucía Sepúlveda Ruiz
Entrevista a Eva María Carmona

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