domingo, 16 de marzo de 2008

Los medios como expresión de lo político y lo ideológico

Utilizar el más simple modelo de comunicación, aquel que señala la Fuente (Emisor) del Mensaje en un sector y al Receptor en el otro, permite esclarecer que los medios de comunicación no están en un espacio ajeno, en un limbo, en una supra realidad ajena a las intencionalidades.

La fuente, en nuestro caso los propietarios de los medios de comunicación de masas, tienen un algo que comunicar, su visión particular de los hechos, influida por el tipo de sociedad que pretenden, por los valores que quisieran fuera el de todos, que una vez codificado, puesto en el idioma, en la forma que mejor represente esos valores, utilizan el soporte físico a su disposición (prensa, radio, TV) para hacer llegar ese mensaje a quienes adhieren conscientemente o permiten inconscientemente la prevalencia de una determinada mirada sobre la sociedad y sus aconteceres.

Como dicen Vicente Leñero y Carlos Marín en su consultada obra Manual de Periodismo: “El tratamiento de los hechos en cada medio informativo expresa un modo de percibir y de enjuiciar la realidad, proyecta una posición política frente a los hechos. Implícita o explícitamente, cada texto periodístico entraña una carga subjetiva, política, originada en la formación de cada periodista y en el interés económico, político, ideológico, de cada empresa periodística”.

Suponer que las portadas de Las Últimas Noticias, dedicadas 100% al deporte (perdón, al fútbol) o al espectáculo, o a la combinación de ambas, es una casualidad o porque la gente lo pide, constituye a lo menos, una ingenuidad. Suponer algo parecido de las portadas y contenidos de Le Monde Diplomatique sería una ingenuidad mayor.

La realidad de los medios de comunicación en Chile responde a la realidad política mundial que impera a partir de la derrota del proyecto económico, político y de sociedad representada por los sectores que sostenían que el modelo capitalista de producción puede ser superado. Tal modelo pretende, a escala mundial, imponer un modo único de pensamiento, que no cuestione, que no imagine siquiera que exista la posibilidad de construir una sociedad distinta.

Para ello, adicional a todas las medidas económicas, impositivas, laborales, etc, que han posibilitado la expansión de las multinacionales hacia sectores clave de nuestra economía, se ha facilitado el dominio de los medios de comunicación por parte de los grandes grupos empresariales y por otro lado, se ha impedido la posibilidad del surgimiento y se ha permitido que se ahoguen los proyectos de medios no alineados férreamente al pensamiento tradicional.

Valga mencionar solamente que, al inicio del proceso democrático post dictadura el Estado (con nuestro dinero) intervino el deterioro y la quiebra de Empresa El Mercurio SAP y de Copesa – La Tercera-. Por otro lado, no obstante los triunfos judiciales de Víctor Pey, cada vez se buscan nuevos argumentos para impedir que el Estado de Chile restituya los bienes confiscados por el régimen de Pinochet a los propietarios de Clarín. Claro, el problema no es sólo de dineros. Lo que sucede es que Víctor Pey ha prometido que, en caso de ganar a disputa, pondrá al alcance de los lectores, una visión diferente de las cosas, una óptica que parte de sueños diferentes. No se pude tolerar.

El Estado no ha colaborado lo suficiente, si algo ha hecho, por los medios no alineados con los proyectos que “quiere el mercado”. Hubiera podido hacer algo, destinando parte de sus millonarios presupuestos publicitarios a apoyar tales iniciativas. Los recursos siguen yendo a parar a los bolsillos de El Mercurio o Copesa, en lo fundamental. Tampoco los medios “alternativos” han sido capaces de construir proyectos que vayan más allá de las miradas “tradicionales”, con honrosas excepciones.

Quizás sea el momento de preparar proyectos de contenidos relevantes, de interés masivo y de viabilidad económica. Nada fácil. Nadie dijo que lo era.

1 comentario:

Carlos Ferry dijo...

A personas que se interesan en el Catolicismo. Pienso que usted ha cometido una grave falta de respeto hacia al lector, ya que el puede sentirse ofendido respecto al arrebato a su religión.

PD: Muchas gracias por esta ayuda mutua que nos brindamos.