Lanzamiento del libro “La doctrina del shock”, en la Universidad de Chile y Casa “La Morada” permitió que importantes actores sociales se reunieran con la escritora canadiense, reconocida mundialmente como una de las quince personalidades más importantes en la lucha antiglobalización.
En el 2000 Klein, nacida en Montreal el año 1970, nieta de un sindicalista de Disney e hija de una artista feminista y de un objetor de la guerra de Vietnam que escapó a Canadá, se convirtió en referente del movimiento antiglobalización con la publicación en inglés de su libro “No Logo, el poder de las marcas”. El texto, separado en 4 capítulos (Sin espacio - Sin opciones - Sin trabajo y No logo) desmenuza los efectos del sistema global de producción, distribución y penetración de las marcas, haciendo especial referencia a los resultados provocados en el mercado del trabajo en términos de inestabilidad laboral, trabajo a tiempo parcial, y al cambio del rol de la industria que pasó de productora de productos y servicios a maquiladora, empleadas por las grandes corporaciones.
Con estos antecedentes, visitó Chile para lanzar “La doctrina del shock” el día 28 de abril en la Casa Central de la Universidad de Chile y para reunirse con organizaciones sociales al día siguiente en el “Encuentro ciudadano con Naomi Klein”, acto organizado por La Morada y convocado por las organizaciones ACCION y ATTAC. Asistentes al lanzamiento de la sede universitaria calificaron a Naomi Klein como “una persona cálida, clara y simple tanto en su presentación como en su discurso”.
Durante la visita, además estuvo en Villa Grimaldi y se entrevistó con la familia de Orlando Letelier. Todo el viaje fue filmado y formará parte de un documental que tiene su inspiración en el mismo libro.
El documento denuncia cómo el sistema global de producción ha recurrido a las situaciones más extremas (desastres naturales, convulsiones políticas, estallidos sociales, inestabilidad económica, etc.) que han vivido algunos países, para implantar el modelo económico neoliberal. Ejemplos de estas conductas fueron el golpe de estado de Chile de 1973, el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, el huracán Katrina, la guerra de Irak, todas situaciones límite que facilitaron la introducción de prácticas neoliberales.
"Si un país está muriendo, el país tiene una enfermedad terminal. Entonces no importa qué tratamiento le prescribas, le estás salvando la vida, aunque sea doloroso", explica Klein, en entrevista publicada por El Mostrador el 29 de abril.
El tsunami de Sri Lanka, explica la autora, fue la causal perfecta para que empresas globales, bajo el pretexto de “colaboración para la reconstrucción”, traspasaran el negocio de la electricidad y el turismo desde la administración soberana del país devastado, a compañías multinacionales de generación eléctrica.
El extenso documento parte de la premisa que Chile fue “el laboratorio” del sistema que denomina “capitalismo del desastre” a partir de las aplicaciones de las normas de Milton Friedman y la Escuela de Chicago. Tales políticas sociales y económicas se sumaron a actividades represivas como detención y tortura masificada, como parte integrante de esta política de estado.
En entrevista publicada por Marisol García en su blog, la investigadora canadiense comentó que las denuncias que ella realiza ahora fueron premonitoriamente sostenidas en su minuto por el periodista e investigador argentino Rodolfo Walsh y por el ex canciller del gobierno de Salvador Allende, Orlando Letelier.
Respecto al rol del periodismo y al documental que filma, Naomí manifestó que “Una de las cosas que me interesa de este documental es que, por ejemplo, más gente lea la carta de [el periodista Rodolfo] Walsh. En Argentina sé que hay una corriente de periodistas muy influenciados por Walsh. Creo que los modelos sí importan. Necesitamos modelos”....
martes, 6 de mayo de 2008
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